¿Qué músico callejero ciego creó una de las melodías más inquietantes jamás escritas? Historia de celebridades: Abing

¿Qué músico callejero ciego creó una de las melodías más inquietantes jamás escritas? Historia de celebridades: Abing

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¿Quién es esta celebridad?
Abing fue un músico callejero ciego que se convirtió en uno de los compositores más famosos de China. Vivió de 1893 a 1950. Su verdadero nombre era Hua Yanjun. Perdió la vista a los 34 años. Pasó sus últimas décadas tocando erhu en las esquinas de las calles. La gente le lanzaba monedas a los pies. Compuso más de 270 piezas de música. Solo seis sobreviven. La más famosa es "La luna reflejada en la segunda primavera". Esta melodía es tan triste y hermosa que hace llorar a los oyentes. Su historia muestra que el arte puede surgir del sufrimiento más profundo.

Vida temprana y niñez
Abing nació en 1893 en Wuxi, provincia de Jiangsu, China. Su padre era un sacerdote taoísta y músico. El joven Abing creció en un templo taoísta. Aprendió a tocar el erhu y la pipa de su padre. También aprendió a recitar escrituras y realizar rituales. Desde muy joven mostró un gran talento musical. Podía memorizar una melodía después de escucharla una vez. Le encantaba vagar por las calles y escuchar canciones folclóricas. Soñaba con convertirse en un gran músico como su padre. También aprendió a fabricar y reparar instrumentos.

Educación y camino de aprendizaje
Abing no recibió educación formal en música. Su padre le enseñó en casa. Practicaba durante horas todos los días, a menudo hasta que sus dedos sangraban. Aprendió el repertorio clásico de la música taoísta. También estudió música folclórica de los artistas callejeros. Escuchaba una canción una vez y luego la tocaba perfectamente. Podía imitar cualquier instrumento con su voz. Aprendió a componer improvisando. Su padre murió cuando Abing tenía alrededor de 20 años. Abing asumió las responsabilidades del templo. Pero no pudo manejar bien el templo. Comenzó a jugar y a beber.

¿Cómo se volvió exitoso?
Abing se volvió exitoso solo después de perderlo todo. A finales de sus 20 años, contrajo una enfermedad que dañó sus ojos. A los 34 años, estaba completamente ciego. Ya no podía realizar rituales en el templo. Su esposa lo dejó. No tenía dinero ni hogar. Se convirtió en un músico callejero. Se sentaba en las esquinas de las calles y tocaba su erhu. Los transeúntes le lanzaban monedas a los pies. Tocaba las mismas canciones todos los días. Pero también componía nuevas. No podía escribirlas. Las memorizaba. Tocaba de memoria. La gente en su vecindario lo conocía. Lo llamaban "Abing ciego".

Grandes ideas y logros
El mayor logro de Abing fue "La luna reflejada en la segunda primavera". Compuso esta pieza en 1939. Estaba sentado fuera de un templo en Wuxi. La luna se reflejaba en un estanque cercano. El agua estaba sucia y contaminada. Pero la luz de la luna seguía siendo hermosa. Abing no podía ver la luna. Solo podía escuchar el agua. Tomó su erhu y tocó. La melodía comienza lenta y baja. Sube y baja como un sollozo. Suena como una persona llorando. Suena como la luna brillando sobre el agua oscura. Los musicólogos la consideran una de las piezas de erhu más bellas jamás escritas. También compuso "Escuchando los pinos", "La carrera de caballos" y tres otras piezas que sobreviven.

Desafíos y tiempos difíciles
Abing enfrentó la ceguera, la pobreza y el rechazo social. No podía ver las caras de sus oyentes. No podía ver las monedas que le lanzaban. Tenía que sentirlas en el suelo. No podía permitirse comida decente ni ropa abrigada. Dormía en templos y callejones. La gente lo veía como un mendigo, no como un artista. No sabían que estaba componiendo obras maestras. También enfrentó el desafío de perder su música. No podía escribir sus composiciones. Tenía que memorizar todo. Si olvidaba una melodía, se perdía para siempre. En 1950, un profesor de música visitó a Abing. Grabó seis de sus piezas en una grabadora. Abing murió tres meses después. El resto de su música murió con él.

Datos curiosos sobre la celebridad
A Abing le encantaba comer bollos al vapor rellenos de cerdo. No podía permitírselos a menudo. También disfrutaba de beber té débil. Nunca bebió alcohol después de perder la vista. Dijo que empeoraba su forma de tocar. Mantenía una pequeña caja de madera donde guardaba monedas. La sacudía para contar sus ganancias. También le encantaba contar historias a los niños en la calle. Se reunían a su alrededor antes de que tocara. Nunca tuvo un instrumento nuevo. Tocaba un viejo erhu con cuerdas desgastadas. Tenía un ratón como mascota que vivía en su manga. Decía que los movimientos del ratón le ayudaban a sentir el ritmo.

¿Por qué es importante esta celebridad hoy?
"La luna reflejada en la segunda primavera" de Abing es un clásico de la música china. Se interpreta por músicos de erhu en todo el mundo. La pieza se enseña en todos los conservatorios de música china. Ha sido arreglada para orquesta y cine. En 2008, se envió una grabación de Abing tocando la pieza al espacio en un satélite chino. La historia de su vida ha sido objeto de películas, libros y obras de teatro. Se le recuerda como un símbolo de integridad artística. Nunca vendió su arte por dinero. Tocaba lo que sentía, incluso cuando nadie lo escuchaba. Su tumba en Wuxi es un lugar de peregrinación para músicos.

¿Qué pueden aprender los niños de esta historia?
Puedes aprender que el arte puede surgir del sufrimiento. La mejor música de Abing llegó después de perder la vista. También puedes aprender que no necesitas una audiencia para crear. Tocaba en calles vacías. Puedes aprender que herramientas simples pueden crear belleza. Tocaba un erhu desgastado. Puedes aprender que la memoria es poderosa. Memorizó más de 270 piezas. También puedes aprender que la fama puede llegar demasiado tarde. Murió tres meses después de ser grabado. Nunca supo que se volvería famoso.

Cuestionario rápido o tiempo de práctica
Veamos qué recuerdas sobre Abing.

Pregunta 1: ¿Cuál es la pieza de música más famosa de Abing?
Respuesta: La luna reflejada en la segunda primavera.

Pregunta 2: ¿Cuántos años tenía Abing cuando perdió la vista?
Respuesta: 34 años.

Pregunta 3: ¿Qué instrumento tocaba Abing en la calle?
Respuesta: El erhu (violín de dos cuerdas).

Pregunta 4: ¿Qué comida le encantaba comer a Abing pero no podía permitirse a menudo?
Respuesta: Bollos al vapor rellenos de cerdo.

Pregunta 5: ¿Qué mascota vivía en la manga de Abing?
Respuesta: Un ratón.

Actividad: Escucha una grabación de "La luna reflejada en la segunda primavera". Cierra los ojos. Imagina a un hombre ciego sentado junto a un estanque en una noche iluminada por la luna. Imagina la tristeza y la belleza en su corazón. Dibuja una imagen de la escena que imaginaste. Este es el poder de la música para pintar imágenes sin colores. Estás experimentando el arte de Abing.

Abing murió en la pobreza. Llevaba harapos. Dormía en templos fríos. Comía cuando extraños le daban monedas. No tenía familia. No tenía amigos. No tenía futuro. Pero tenía su erhu. Tenía su música. Tenía sus recuerdos. Todos los días, se sentaba en la misma esquina de la calle. Levantaba su erhu hacia sus ojos ciegos. Pasaba el arco por las cuerdas. La melodía flotaba en el aire. La gente pasaba. Algunos se detenían. Algunos lanzaban monedas. La mayoría no se daba cuenta. No sabían que estaban escuchando una obra maestra. No sabían que ese mendigo ciego era un genio. No sabían que las generaciones futuras viajarían por todo el mundo para escuchar sus grabaciones. Abing tampoco lo sabía. Murió sin fama. Murió sin fortuna. Murió sin saber que había creado algo inmortal. Pero tocó de todos modos. Tocó porque la música era su único consuelo. Tocó porque la melodía en su cabeza necesitaba escapar. Tocó porque eso era quien era. Un músico. Ciego. Pobre. Olvidado. Pero un músico hasta el final. Su historia nos enseña que no necesitas una audiencia para crear. No necesitas reconocimiento para hacer arte. No necesitas éxito para encontrar significado. Solo necesitas tu instrumento, tus manos y tu corazón. Abing tenía eso. Ahora es tu turno. Toma tu instrumento. Toca para ti mismo. Toca para la luna. Toca para la calle vacía. Ese es el camino de Abing. Ese es tu camino también. Ahora ve a hacer música, incluso si nadie está escuchando.