Capítulo 21: Los peregrinos - Un yanqui de Connecticut en la corte del Rey Arturo por Mark Twain

Capítulo 21: Los peregrinos - Un yanqui de Connecticut en la corte del Rey Arturo por Mark Twain

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Cuando finalmente me metí en la cama, estaba completamente exhausto; estirar y relajar mis músculos tensos durante mucho tiempo se sintió increíblemente lujoso y delicioso. Pero hasta ahí podía llegar: era imposible dormir en ese momento. El fuerte rasgar, desgarrar y chillar de la nobleza que resonaba por los pasillos y corredores era puro caos, manteniéndome completamente despierto. Mientras estaba despierto, mis pensamientos estaban ocupados, principalmente girando en torno a la extraña creencia de Sandy. Era una persona tan sensata como cualquiera en el reino, pero desde mi perspectiva, actuaba como una loca. Esto me demostró el poder de la educación, la influencia y la formación: puede hacer que alguien crea cualquier cosa.

Tuvé que imaginarme en la posición de Sandy para entender que no estaba loca. Asimismo, colocarla en mi lugar demostró lo fácil que es parecer loco para alguien a quien no se le ha enseñado como a ti. Si le hubiera dicho a Sandy que vi un vagón, sin ser afectado por la magia, corriendo a cincuenta millas por hora; un hombre volando en una cesta sin ningún poder mágico; o escuché una conversación a cientos de millas de distancia sin nigromancia, no solo pensaría que estaba loco, sino que estaría segura de ello. Todos a su alrededor creían en los encantamientos sin dudarlo; dudar que un castillo pudiera convertirse en un establo y sus ocupantes en cerdos era como dudar de la realidad del teléfono entre la gente de Connecticut: sería prueba de una mente enferma.

Sí, Sandy estaba sana; eso debía aceptarse. Si quería estar cuerdo para Sandy, tenía que guardar mis supersticiones sobre locomotoras, globos y teléfonos no encantados para mí. También creía que el mundo no era plano y que no descansaba sobre pilares ni tenía un dosel para retener un universo de agua arriba. Pero como era la única persona en el reino con opiniones tan impías, prudentemente me mantuve callado para evitar ser rechazado como un loco.

A la mañana siguiente, Sandy reunió a los cerdos en el comedor y personalmente les sirvió el desayuno, mostrando el profundo respeto que los nativos de su isla siempre sentían por el rango, sin importar la apariencia externa o las cualidades internas. Podría haber comido con los cerdos si tuviera un rango cercano al de ellos, pero no lo tenía, así que acepté el desaire sin quejarme. Sandy y yo comimos en una mesa separada. La familia no estaba en casa.

Le pregunté a Sandy por su familia, pero ella dijo que no tenía. Esto me desconcertó, ya que pensé que esta era su casa. Dijo que no sabía de quién era la casa ni quién nos invitó allí; simplemente llegamos. Me sorprendió esta audacia: entrar en la casa de un hombre, llenarla de nobleza y ni siquiera saber el nombre del dueño. Sandy dijo que el dueño debería estar agradecido y ser humilde, o de lo contrario era un perro y heredero de perros.

Sintiéndome incómodo, sugerí que reuniéramos a la nobleza y siguiéramos adelante. Sandy explicó que los nobles venían de todas partes de la tierra y debían regresar a sus propios hogares. Sus amigos vendrían por ellos desde tierras lejanas. Me sentí aliviado.

Mientras Sandy preparaba los cerdos para la partida, se los di a los sirvientes y pedí que se quitaran el polvo de las habitaciones. Los sirvientes se negaron, diciendo que rompería la costumbre y causaría chismes. En cambio, esparcieron juncos frescos en las habitaciones, cubriendo la evidencia de la visita aristocrática. Esta tradición preservó la historia de los cambios en la dieta de la familia a lo largo del tiempo, como capas geológicas.

Ese día, nos encontramos con una procesión de peregrinos. Aunque no se dirigían hacia nosotros, nos unimos a ellos para observar de primera mano la vida del país. Los peregrinos incluían personas de todas las edades y profesiones, montados en mulas y caballos, vestidos con diversos trajes. Eran piadosos, felices y sociables, llenos de bromas y risas, muy parecidos a la sociedad inglesa siglos después.

Sandy explicó su destino: el Valle de la Santidad, donde los ermitaños piadosos bendecían a los peregrinos y las aguas milagrosas limpiaban el pecado. El valle estaba a dos días de distancia, cerca del Reino del Cuco. Me contó la historia del valle: un abad y unos monjes que vivían con austeridad, oraban mucho y vestían las mismas prendas hasta que se deshacían. Un milagro creó un arroyo de agua clara en el desierto, pero cuando los monjes construyeron un baño y usaron el agua para placeres mundanos, las aguas dejaron de fluir. A pesar de las oraciones y los sacrificios, el agua no regresó hasta que el baño fue destruido, restaurando el milagro.

El monasterio y el convento prosperaron, y muchos ermitaños se reunieron allí. Sandy dijo que el valle tenía ermitaños de todo tipo imaginable.

Más tarde, vimos a otro grupo de peregrinos: esclavos encadenados, marchando en silencio y desesperación. Sus cuerpos estaban doloridos y desgarrados, sus espíritus rotos. El amo de esclavos azotó a una joven madre sin piedad, mientras otros observaban sin protestar, endurecidos por años de esclavitud. Quería liberarlos, pero sabía que debía respetar las leyes del país y trabajar por el cambio gradualmente.

Nos alojamos en una posada donde conocí a Sir Ozana le Cure Hardy, un caballero que comerciaba con sombreros de copa y usaba un sombrero de chimenea en lugar de un casco para burlarse de la caballería. Trajo noticias del Valle de la Santidad: la fuente milagrosa había dejado de fluir nuevamente. A pesar de las oraciones y los intentos mágicos, las aguas permanecieron secas. Sir Ozana fue encargado de entregar suministros urgentes para ayudar a restaurar el milagro.


Antecedentes e introducción del autor

Este pasaje es de "El rey del río de oro" de John Ruskin, un escritor, artista y pensador social inglés del siglo XIX. Ruskin es conocido por sus obras sobre arte, sociedad y moralidad, a menudo entrelazando lecciones de bondad, humildad y respeto por la naturaleza en sus historias. Sus cuentos exploran con frecuencia temas de transformación, el poder de la creencia y las consecuencias de las acciones humanas en el medio ambiente y la sociedad.

Interpretación detallada y significado

La historia explora el choque entre la modernidad racional y los sistemas de creencias tradicionales. El narrador, que representa una mentalidad moderna y científica, lucha por comprender la fe incuestionable de Sandy en los encantamientos y los milagros. Esta tensión destaca cuán profundamente la cultura y la educación moldean la percepción y la creencia.

El viaje de los peregrinos al Valle de la Santidad simboliza una búsqueda de purificación espiritual y redención. Las aguas milagrosas representan la esperanza y la pureza, pero su cese advierte sobre las consecuencias de las fallas morales y el mal uso de los dones sagrados. El duro trato a los esclavos expone la crueldad incrustada en la sociedad y la necesidad de compasión y justicia.

La sátira de Sir Ozana sobre la caballería critica las instituciones sociales obsoletas y exige reforma y sinceridad en el liderazgo. El papel del narrador como gobernante que debe equilibrar el respeto por la tradición con el cambio progresivo refleja los desafíos de la gobernanza y la responsabilidad social.

Lecciones y conocimientos para los estudiantes

  1. Comprender diferentes perspectivas: La historia enseña la importancia de la empatía: tratar de ver el mundo a través de los ojos de los demás nos ayuda a apreciar las diferentes creencias y culturas.
  2. Respeto por la tradición y el cambio: Si bien se respetan las tradiciones, también es vital cuestionar y mejorar las prácticas injustas, como la esclavitud o la superstición ciega.
  3. El poder de la creencia: Las creencias dan forma a las acciones y a la sociedad. Los estudiantes aprenden que la fe, ya sea en la ciencia o en la espiritualidad, influye en la forma en que las comunidades viven e interactúan.
  4. Compasión y justicia: La representación del sufrimiento de los esclavos insta a los lectores a oponerse a la injusticia y a tratar a todas las personas con amabilidad y dignidad.
  5. Pensamiento crítico: La lucha del narrador anima a los estudiantes a pensar críticamente sobre lo que aceptan como verdad y a equilibrar el escepticismo con la apertura de mente.

Aplicación de estas lecciones en la vida

  • En la escuela: Abrace diversos puntos de vista en las discusiones y respete los antecedentes y creencias de sus compañeros de clase.
  • En entornos sociales: Practique la empatía y la amabilidad, oponiéndose al acoso o al trato injusto.
  • En el crecimiento personal: Cultive la curiosidad y el pensamiento crítico, cuestionando los supuestos mientras se mantiene respetuoso.
  • En el liderazgo: Aprenda a equilibrar la tradición con la innovación, liderando con humildad y justicia.

Cultivar un espíritu y un comportamiento positivos

Los estudiantes pueden desarrollar paciencia y comprensión imaginando las experiencias de los demás, tal como el narrador intenta comprender a Sandy. Pueden practicar la justicia y el coraje defendiendo a quienes sufren injusticias. Abrazar el aprendizaje y la apertura de por vida los prepara para navegar por un mundo complejo de manera reflexiva y compasiva.


Esta historia, rica en simbolismo y lecciones morales, invita a los jóvenes lectores a explorar la interacción entre la creencia, la cultura y la justicia, animándolos a convertirse en individuos reflexivos y empáticos capaces de un cambio positivo.